“Putx enojado que agarra la lapicera escuchando cumbia andina, para
apuñalar el papel con tinta marica, aunque no se entienda la letra,
perdete en desprolija prosa que hace pozos en cuadernos que tan
profundo van, que el agujero de salida es en piel ajena.
Estrías, estrías las nuestras que ahora son trincheras para todxs lxs
putxs que no paramos de parir.
Que no podemos parar de parir.
A cada soldado que vos ponés en fila, armado, yo me abro de piernas a
la mira de su pistola y antes que caiga al piso, de mi ya van a haber
nacido cientos de miles de putxs.”
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Como todas las obras de Juan, nuestrx artista multitodo del barrio Lezica, este libro se
sitúa en la frontera entre distintos universos. Es un texto autobiográfico, ficticio y
poético, retrato multifacético de la experiencia marika en el Cono Sur, y migrante en
el viejo continente. Con un estilo entre crudo y lírico, este libro de cuentos del barrio
y para el barrio, es un homenaje a lxs insultadxs. Sus heroínas son travestis, viejas
rebeldes, guachaje envuelto en amores que no.
Es también un manifiesto político, con ecos de una tradición literaria latinoamericana
y surrealista que va desde Copi hasta Lemebel. En un presente marcado por una
aceleración incompatible con la vida, Juan nos propone guardar preciosamente todo
aquello que será destruido.