Ana
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Aunque parecen simples, los sonajeros son grandes aliados en el desarrollo de los más chiquitos. Estimulan sus sentidos con sonidos, colores y texturas, ayudándolos a descubrir el mundo que los rodea. Al sacudirlos y agarrarlos, fortalecen sus manitos, desarrollan la coordinación ojo-mano y aprenden la relación causa y efecto. Además, su sonido suave puede calmar, acompañar y hasta sacar una sonrisa. Un pequeño juguete… ¡con grandes beneficios!